Observatorios Cherenkov de Agua
Los observatorios Cherenkov de agua, como Milagro y HAWC, se basan en la detección de la luz Cherenkov producida por las
partículas de la cascada atmosférica al entrar al agua. Son grandes depósitos de agua, aislados de la luz ambiental y dotados
de numerosos tubos fotomultiplicadores (o fototubos), capaces de detectar intensidades bajísimas de luz. Como tales, tiene la
ventaja de poder operar las 24 horas del dia, sin interrupción por las condiciones de luz o de clima. Son capaces de detectar
rayos γ de cualquier dirección dentro de un cono de unos 45 grados de apertura con respecto a la vertical, correspondiente
a un 15% del cielo. Al ir rotando la bóveda celeste cambia la región del cielo accesible al observatorio, de manera que después
de un dia (sideral) el instrumento ha observado dos tercios del cielo. Esto se repite cada dia, acumulándose los datos
constantemente, de manera que logra una exposición profunda de un porción importante del cielo después de varios años.
El alto índice de refracción del agua garantiza que prácticamente todas las partículas de la cascada emiten este tipo de luz.
HAWC ha sido concebido como un detector situado a una gran altitud, de manera que va a estar lo más cerca posible del máximo desarrollo
de las cascadas atmosféricas. El área del observatorio es tal que prácticamente todas las partículas de la cascada caen dentro
del reservorio, mientras que la profundidad es suficiente para garantizar que las partículas conviertan su energía en luz Cherenkov.
El agua debe ser transparente para que la luz Cherenkov no se pierda antes de llegar a los fototubos.
Los detectores de rayos γ requieren distinguir estos de los rayos cósmicos, los cuales forman una especie de ruido de fondo
ante el cual requerimos ver la señal de la fuente celeste. Por ello es importante poder diferenciar entre los dos tipos de cascadas.
La discriminación entre cascadas electromagnéticas y hadrónicas se hace mediante la detección de muones (presentes solamente en
las cascadas hadrónicas) y el reconocimiento de patrones, siendo las cascadas hadrónicas más disgregadas que las electromagnéticas.
Cada fototubo se aisla de los demás, ya sea mediante cortinas o poniéndolos en tanques individuales, de manera que un electrón
sólo "ilumina" un fototubo. Los muones son partículas mucho más penetrantes, capaces de "iluminar" varias celdas contiguas, lo
cual provee un método de diferenciar entre cascadas electromagnéticas y hadrónicas.
El Experimento Milagro
Milagro es el primer observatorio Cherenkov de agua, funcionando desde 1999. Está situado en las montañas Jemez de Nuevo México,
a 2650 metros de altura. El área que cubre corresponde a un rectángulo de 50 por 80 metros, con 8 metros de profundidad. Además
del reservorio principal, Milagro tiene una serie de tanques auxiliares en su periferia para poder abarcar mejor las cascadas
atmosféricas. Después de 7 años de operación los datos de Milagro han dado el mapa más extenso del cielo visto en fotones con
energías de alrededor de 1 TeV, descubriendo una región particularmente brillante en la constelación de Cygnus.