Eventos astronómicos del mes de julio 2026
Empieza la segunda mitad del año, en la cual tendremos grandes eventos celestes que les estaremos compartiendo. Antes, viajaremos en la historia para platicarles de un extraordinario cometa, el Hale-Bopp. En estos meses tendremos la oportunidad de observar al “Lucero del Atardecer” brillando y en su máxima altura. En el verano encontramos un buen número de objetos Messier. En esta ocasión les retamos a encontrar y disfrutar dos nebulosas planetarias: M27 y M57. Casi para concluir julio, usualmente recomendamos tres lluvias de meteoros, sin embargo, en esta ocasión, coinciden con la Luna llena, lo que causará una disminución significativa en el número de fugaces perceptibles, aún así, vale la pena darle una mirada a la Luna. Por supuesto, no omitimos las efemérides de nuestro satélite natural.
Un espectáculo celeste sin igual
El 23 de julio de 1995, dos astrónomos, de manera independiente, descubren un pequeño objeto de magnitud aparente 11 en la región del objeto Messier 70.
Alan Hale observaba el firmamento en búsqueda de cometas en dirección de la constelación de Sagitario, en tanto Thomas Bopp también apuntaba su telescopio en la misma dirección, por lo que el objeto pasó a ser conocido como el Cometa Hale-Bopp (oficialmente C/1995 O1), dado que era evidente la presencia de una cauda.
Cuando se descubrió, se localizaba a 7.2 unidades astronómicas (UA) del Sol, entre Júpiter y Saturno, pero pronto se convertiría en un gran espectáculo nocturno, ya que el cometa resultó ser inusualmente brillante, con un núcleo de entre 40 y 80 km de diámetro, mayor a la mayoría de los cometas conocidos.
En su máxima aproximación a la Tierra, en 1997, a unos 193 millones de kilómetros, fue posible, por más de 18 meses, observar a simple vista a este peculiar cometa; por estudios orbitales se ha llegado a concluir que se trata de un cometa de largo periodo, por lo que hay que esperar, con ansias, su retorno ¡en 2,464 años!

¿El Lucero del Amanecer o del Atardecer?
Frecuentemente escuchamos hablar del Lucero del Amanecer y del Lucero del Atardecer, pero ¿Qué son estos brillantes objetos? Hoy en día sabemos que se trata de uno mismo, el planeta Venus, nombrado en honor a la diosa romana del amor, Afrodita para los griegos e Ishtar para los babilónicos.
Venus es uno de los cuatro planetas rocosos, a saber: Mercurio, Venus, Tierra y Marte. Y es el segundo más cercano al Sol, a 108 millones de kilómetros. A pesar de no ser el más cercano, si es el de mayor temperatura, unos 470 °C, debido a los gases de efecto invernadero de su atmósfera. Otra peculiaridad de Venus es su rotación lenta, le toma 243 días terrestres en ejecutar una rotación, por lo que su día dura más que su año, que es de 225 días terrestres. También se caracteriza por su rotación retrograda, es decir, gira en el sentido de las manecillas del reloj, contrario al movimiento de los otros planetas.
Por su cercanía con el Sol y sus características orbitales, le podemos distinguir al amanecer o al atardecer, observándole a una altura máxima de 47.8 grados por encima del horizonte y no se requiere ningún instrumento óptico para verle, aunque, si lo que se desea es ver sus fases, con unos binoculares o telescopios pequeños será suficiente.
La Nebulosa de la Mancuerna
Las nebulosas planetarias fueron nombradas así por su apariencia cuando fueron descubiertas en el siglo XVIII, muy similar a los planetas gigantes vistos a través de los telescopios ópticos de la época.
Ahora sabemos que, en realidad una nebulosa planetaria es una de las etapas finales de las estrellas tipo solar. Cuando estrellas similares al Sol comienzan a agotar su combustible en el núcleo (hidrógeno) se vuelven muy inestables, generando la expansión de la estrella, que se convierte en una gigante roja, que termina por expulsar grandes cantidades material al espacio, creando una envolvente de gas y polvo de colores llamativos (dependiendo de la composición de los gases emitidos). Pueden tomar formas esféricas, de reloj de arena, de alas de mariposa, etc., mientras que el núcleo se contrae para mantener el calor y formar una estrella enana blanca, que con el tiempo se irá enfriando.
El descubrimiento de la primera nebulosa planetaria se le atribuye a Charles Messier, observada el 12 de julio de 1764, en dirección de la constelación de Vulpécula (la Zorra) y hoy catalogada como M27.
A M27 también se le identifica como Nebulosa Dumbbell, Nebulosa de la Mancuerna o NGC 6853, y se localiza a una distancia de 1,250 años luz de la Tierra, con un diámetro aproximado de entre 1 y 1.5 años luz, siendo una de las más brillantes, con una magnitud aparente de 7.4, es visible con prismáticos o telescopios pequeños.

Una joya del cielo veraniego
La Nebulosa del Anillo, M57 o NGC 6720, se encuentra en dirección de la constelación de la Lira, entre la segunda y tercera de sus estrellas más brillantes: β Lyr (Sheliak) y γ Lyr (Sulafat).
M57 fue descubierta por el astrónomo francés Antoine Darquier de Pellepoix en 1779, y poco después incluida al catálogo Messier.
Al centro de la nebulosa planetaria M57 se localiza una estrella tipo solar que está en evolución para convertirse en una enana blanca, de magnitud visual 15.8. Se especula que la estrella central tiene una luminosidad 200 veces superior a la del Sol, una masa de alrededor de 0.6 masas solares y una temperatura superficial de 120,000 grados Kelvin.
La Nebulosa del Anillo se localiza a 2,300 años luz de la Tierra, tiene un diámetro de 1 año luz y una magnitud aparente de 8.8, lo que la hace observable con binoculares o telescopios pequeños.

Lluvias de meteoros desafortunadas
La coincidencia de estas tres lluvias genera una buena expectativa para observar fugaces al final del mes de julio, hacia la parte sureste de la esfera celeste.
Tendremos la lluvia de meteoros Piscis Austrínidas, entre el 15 de julio y el 10 de agosto, con su máximo el 28 de julio. La tasa máxima observable será de 5 meteoros por hora.
La lluvia de meteoros δ Acuáridas del Sur, tendrá actividad entre el 12 de julio y el 23 de agosto, con su máximo el 30 de julio. La tasa máxima observable será de 25 meteoros por hora.
Finalmente, la lluvia de meteoros α Capricórnidas, presentará actividad entre el 3 de julio y el 15 de agosto, con su máximo el 30 de julio. La tasa máxima observable será de 5 meteoros por hora.
Podemos imaginarnos un gran triángulo cuyos vértices son los radiantes de estas lluvias. Una Luna, casi llena, al centro provocará una disminución significativa de fugaces observables. Aun así, para su observación sólo se requiere un lugar oscuro, estar bien abrigado e hidratado, algo de música suave, buena compañía y mucha paciencia.
Fases de la Luna (horario del centro de México).

El video con los eventos astronómicos del mes de julio de 2026 se puede consultar en https://youtu.be/rG1hzSoksxY
Contactos:
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Coordinación de Astrofísica-INAOE y Noche de las Estrellas
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